Los arqueólogos por mucho tiempo se han dedicado al análisis de la ocupación humana en el sector de la costa de la Región. A partir de sus trabajos, conocemos la amplia variedad de manifestaciones culturales, tales como la Cultura Chinchorro, los desarrollos regionales que se hizo fuertemente presente en los valles costeros y sus interrelaciones comerciales con las culturas altiplánicas. Sin embargo, desde hace muy poco se está estudiando el territorio correspondiente a la altiplanicie de la región.

Sin duda, la ocupación humana en el altiplano data de tiempos prehispánicos, puesto de hallarse en sus alrededores sitios utilizados como refugios, los cuales se denominan Aleros, estos han permitido identificar las secuencias cronológicas de las manifestaciones culturales y organizativas de los primeros pobladores.

En la Comuna de General Lagos se pueden encontrar con una serie de sitios de valor cultural, como Aleros en Patapatane (Puquios), Hakenasa (Ancopujo), el Pukara de Visviri, lugares donde se ha podido identificar evidencias de los primeros cazadores recolectores del altiplano.

En el extenso territorio de la comuna es posible distinguir caminos troperos, los cuales son vestigios del antiguo tráfico de mineral de azogue durante la colonia, cuyo camino se trazaba en las cercanías del Tacora cerca de Tacna.

Pero la riqueza cultural presente en la comuna no se reduce a sitios de épocas prehispánicas, sino a lugares y edificaciones que cuentan de la presencia española en las tierras altas. En este sentido están las Iglesias andinas, manifestaciones arquitectónicas que además forman parte del sincretismo religioso que se formó en las comunidades evangelizadas. Por otra parte, avanzando en la historia, se conservan en los alrededores del Tacora las azufreras y antiguas maquinarias donde funcionó el Ferrocarril Tacora y posteriormente el Ferrocarril Arica – La Paz, construcciones ferroviarias enfocadas a la extracción de minerales, lo cual otorgó un valor especial a la comuna, además de ser un impulso económico, cultural y social, puesto que los poblados representativos surgieron como estancias o estaciones ferroviarias.